
Gracias a su dedicación, logró vender 70 kilos a 42 dólares la libra en una reconocida feria.

El egresado Dilio Norbey Pechené se graduó en 2011 como ingeniero agrónomo en la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira.

Dilio hace parte de la comunidad campesina de Piendamó y se desempeña como extensionista de la Federación Nacional de Cafeteros en el Cauca.
Dilio hace parte de la comunidad campesina del municipio de Piendamó, su lugar de origen, y se desempeña como extensionista de la Federación Nacional de Cafeteros, donde brinda asistencia técnica a fincas productoras de café. Su labor diaria se enfoca en acompañar a los caficultores en la mejora de procesos productivos, con énfasis en la obtención de cafés especiales con mejores atributos de aroma, sabor y calidad.
Su historia con el café está profundamente ligada a su proyecto de vida. Según relata, la finca familiar fue adquirida en 1998 y, tras culminar el bachillerato, sembró su primera hectárea en variedad Caturra, cultivo que sostuvo hasta 2006. Fue precisamente ese café el que le permitió financiar sus estudios universitarios, que culminó en 2011 como ingeniero agrónomo.
Años más tarde, en 2015, renovó su cultivo con variedad Tabi, consolidando un modelo productivo enfocado en la calidad. Hoy, desde su finca en Piendamó, a 1.742 metros de altitud, produce cafés especiales con procesos cuidadosamente controlados —fermentación de 18 horas y secado en paseras por 80 horas— que han alcanzado puntajes destacados, reflejo de su dedicación y del valor que le atribuye al café como motor de transformación personal y profesional.
Su trayectoria, que inició con una sólida formación académica y experiencia en investigación agropecuaria —incluyendo su paso por Corpoica en estudios de ecofisiología de cultivos—, ha estado marcada por el compromiso con el desarrollo rural y el fortalecimiento de las capacidades productivas de las comunidades cafeteras.
Ese trabajo constante ha dado resultados destacados. En la feria anual “Cauca Sabe a Café”, un evento que reunió a más de 180 productores logró el primer lugar, consolidándose como uno de los referentes en la producción de café de alta calidad en la región.
El reconocimiento también ha trascendido fronteras. En una subasta internacional rompió récord con compradores de distintos países, pues su café alcanzó precios sobresalientes: 70 kilos vendidos a 42 dólares la libra y otros 105 kilos a 30 dólares la libra, lo que evidencia el valor agregado que ha logrado imprimirle al producto caucano.
Más allá de los premios, su trabajo refleja una apuesta por la transformación del café desde el origen, impulsando prácticas que mejoran no solo la calidad del grano, sino también las oportunidades económicas de los productores.